¿Cómo empezó la historia?


Arte En lAs EscuElas es parte de un grupo que desde el año 2000 busca abrir nuevos espacios de encuentro entre los chicos, las familias, el Arte y la cultura. Nuevos espacios que utilicen el juego, la emoción, el arte y lo íntimo como medios de acercamiento. Lo formamos universitarios, artistas, guías de museo, y maestros.

Lo primero que hicimos juntos fue armar un taller para la “mega-exposición” de Quinquela organizada por la galería Zurbarán en el Palais de Glace. La experiencia fue muy rica y decidimos continuar trabajando para las nuevas muestras.
Al año siguiente empezamos a pensar en llegar a más espacios. Buscando aparecieron las librerías. La Boutique del Libro, El Ateneo y otras más, en donde hasta el día de hoy presentamos ciclos de cuentos & cultura y compartimos relatos con papás e hijos una vez por semana. Cada tanto, además, presentamos espectáculos de invierno en librerías y en la Fundación Konex para que las vacaciones de los chicos tuvieran una opción más de acceso al Arte.
Otra idea fue el armado de una biblioteca en el Instituto de menores “Inchausti”. El trabajo lleva dos años y seguirá algunos más porque además de armar el espacio físico buscamos construir un espacio simbólico de lectura.
La idea de llegar a las escuelas surgió en el 2003 cuando muchos colegios dejaban de salir por la inseguridad y/o los costos del traslado. El primer espectáculo fue “Van Gogh va a la escuela” que en un solo año fue visto por 5000 chicos. A partir de varios pedidos en el 2005 incorporamos “Don Quijote va a la escuela” para conmemorar los cuatrocientos años de la primera edición del Quijote. En el 2006 seguimos trabajando en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires y en las primeras del interior del país.
¿Qué sigue? Queremos seguir mejorando lo que ya empezamos y que los proyectos que están “en cocina” salgan a la luz. Porque buscamos que más personas
puedan gozar[1] del Arte
y que más Arte
forme parte
de la vida de las personas.



[1] R. Barthes habla del goce como el objetivo más elevado al leer literatura. Uno no buscaría la satisfacción inmediata y urgente sino que iría desentramando con cuidado los hilos y texturas literarias que aparecen en cada texto.